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Y esta vez ¿cuánto tiempo te va a durar la motivación?

Muchos de nosotros en la temporada de fin año y año nuevo, nos tomamos un tiempito para meditar en lo que ha sido nuestra vida durante el año anterior y en lo que esperamos que esta nos depare en el nuevo año. Nos ponemos metas, hacemos resoluciones de fin año y cargamos nuestras baterías mentales y físicas para empezar un año nuevo llenos de ilusiones, esperanzas y metas que nos llevarán a alcanzar nuevos hitos en nuestra vida, tanto en el área familiar y social como en el ámbito financiero y en lo que respecta a nuestra carrera. En otras palabras, nos damos por un rato permiso para soñar.

El problema es que si revisamos las resoluciones que nos hicimos al principio del año que está finalizando, descubriremos que, si acaso, hemos llegado a cumplir una tercera parte de ellas, hemos dejado de cumplir otro tanto y ni siquiera podemos recordar cuáles fueron las resoluciones que representaron la última tercera parte de nuestra lista. Y, aunque es cierto que un promedio de 0.300 es buenísimo para un pelotero de las grandes ligas, no necesariamente es lo mejor que podemos hacer si pensamos en metas que nos ponemos en la vida diaria. 

Por eso la pregunta del título es relevante: Y este año ¿cuánto tiempo te va a durar la motivación?

El problema de la rutina anual

La costumbre popular de ponerse resoluciones de fin de año tiene una falla grandísima que le roba una gran parte de su efectividad en ayudarnos a convertir esas esperanzas o metas en realidades. Me refiero al hecho de que, a nivel subconsciente, vemos la rutina de ponernos metas como algo anual. 

Piensa, en un año pueden ocurrir muchísimas cosas. En menos de un año, por ejemplo, puedes de la inexistencia traer a un nuevo ser humano a la esfera de la existencia. De la misma forma, en un año se pueden lograr muchísimas cosas y, al mismo tiempo, se pueden olvidar muchísimas más. Si tenemos como rutina la costumbre de SOLAMENTE hacer un repaso de nuestras vidas y considerar lo que podemos hacer con ellas “una vez al año”, puedo decir con toda seguridad, que la cantidad de cosas que lograremos serán muy pocas en comparación con lo que podría ser nuestro potencial. Como dice el refrán “una vez al año, no hace daño”, pero tampoco trae beneficios que valgan la pena. 

Misma costumbre, mayor frecuencia

Mi proposición para todos mis lectores es que nos propongamos como “resolución de fin de año” el aumentar la frecuencia de cuán a menudo nos detenemos y hacemos un recuento de lo que pasa en nuestras vidas, de cuán a menudo nos esforzamos por recargar nuestras baterías mentales, emocionales y físicas. Que nos preguntemos regularmente si lo que estamos haciendo nos trae más cerca a lo que queremos lograr o si nos está llevando en una dirección completamente diferente y lejos de nuestras metas. 

Es mi propuesta que cada semana apartemos tiempo para detenernos y examinar lo que ha ocurrido esa semana y que, basados en lo que podemos recapitular, hagamos los cambios necesarios para convertir nuestras resoluciones de fin de año en realidades concretas, palpables y tangibles. En otras palabras, adoptemos el concepto de “resoluciones de fin de semana”.

Mejor todavía sería cada noche hacer un repaso del día recién pasado, para ver si vamos en la dirección que nos hemos propuesto. Para ver si hemos vivido ese día como sonámbulos, solo deambulando por la rutina, o si hemos tomado acciones pensadas que van de acuerdo a nuestras metas. 

De gota en gota

El tomar resoluciones pequeñas y fáciles de cumplir te va a ayudar a alcanzar grandes metas. Solo piensa en como las gotas de lluvia pueden causar efectos grandísimos en el área donde caen, si continúan por el tiempo suficiente. Independientemente de si son excelentes cosechas o grandes inundaciones, son el resultado de un sinnúmero de gotas que caen individualmente cuando llueve. Siempre recuerdo la expresión de una amiga que llama a la llovizna, “moja bobos” porque la gente tiende a pensar, son solo unas cuantas gotas, pero al final terminan completamente empapados. 

De la misma manera, mediante tomar medidas pequeñas y fáciles de manera regular y constante, podemos crear resultados que van mucho más allá de lo que al principio nos podemos imaginar. 

Un ejemplo práctico

Algo que implementé el año pasado para poner bajo control mi peso corporal, que andaba un poco desbocado, fue el pesarme cada mañana antes de ingerir cualquier cosa. Yo sé que la recomendación general es pesarse solo una vez a la semana o algo así y siempre bajo circunstancias similares. Sin embargo, mi meta al pesarme no tiene que ver con el pasado sino más bien, para ayudarme a planear el día que está empezando.

Si la tendencia del peso es de aumento, es muchísimo más fácil tomar medidas cuando la diferencia es un kilo que cuando son veinte ¿no crees? Pues este pesarme de manera regular, sin haber siquiera tomado agua y después de las abluciones y rutina matutina respectiva, me ayuda a determinar la cantidad de alimento y el tipo de alimento que me es apropiado ingerir ese día. 

Durante todo este año que termina (2012) hice lo que se conoce como “ayuno intermitente” (en un artículo futuro explicaré a qué me refiero) y el saber cómo mi cuerpo reacciona “diariamente” a las distintas “medidas” tomadas y no cada semana o cada mes me ha ayudado a, fácilmente, mantener mi peso bajo control durante todo el año, sin necesidad de privarme de nada en particular.

El punto del artículo en pocas palabras es: Toma resoluciones anuales, pero asegúrate de pensar en ellas CADA DÍA; y cada semana haz un examen de lo que has logrado y donde te encuentras, para poder modificar tu comportamiento de acuerdo a los resultados que estás o no obteniendo. Solamente así, podrás garantizar que a finales del próximo año, habrás logrado un porcentaje mayor de tus resoluciones de fin año y la mayoría de ellas no serán solamente sueños, sino realidades concretas y tangibles.

¡Te deseo un feliz, productivo y próspero año nuevo!

About the Author mrbock

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