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Category Archives for Cuerpo

Dos alimentos con mala fama, que no la merecen

Desde hace aproximadamente unos 50 años y, particularmente en los últimos 30, se ha llevado a cabo una campaña con el propósito de desacreditar las grasas y favorecer los carbohidratos, basada principalmente, en lo que una serie de hombres de ciencia creían a título personal, e independientemente de lo que los experimentos científicos claramente mostraban. Algunos, como Ancel Keys, llegaron al extremo de “falsificar” resultados de sus estudios, para hacer que estos coincidieran con sus creencias e ideas preconcebidas, como lo hizo él en su presentación de los resultados del estudio de los “7 Países”.

Como resultado de esto, una serie de excelentes alimentos adquirieron mala fama porque, según esta campaña ponían a las personas en peligro de sufrir enfermedades del corazón, alta presión, arteriosclerosis y otras enfermedades típicas del mundo moderno.

Entre estos, quiero resaltar dos que, al examinarlos en detalle, resultan ser de los mejores alimentos que podemos ingerir para mantener una excelente salud.

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El Desayuno ¿la más importante comida del día?

Desde pequeños a todos se nos ha enseñado la importancia de alimentarnos para tener energía para las actividades diarias y que, puesto que durante la noche mientras dormimos no podemos comer, el desayuno se convierte en la comida más importante del día, porque nos proporciona nutrientes y energía necesarios para empezar un nuevo día. 

Sin embargo, mi artículo sobre el Ayuno Intermitente, en uno de sus estilos trata básicamente de no desayunar para poder bajar de peso, al mantener el nivel de insulina en la sangre bajo por una 16 horas diariamente. Esto hace que personas pensadoras e inquisitivas noten la discrepancia entre lo que siempre se nos ha enseñado y lo que yo estoy proponiendo. Y, por eso, surge la pregunta de si el desayuno realmente es la más importante comida del día. En este artículo me propongo aclarar mi punto de vista respecto al asunto.

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Ayuno Intermitente

En mi último artículo ¿Y el pan engorda? No, el que engorda eres tú, hice bastante énfasis en la importancia de la insulina como un factor clave para ayudar en el proceso de quemar grasa corporal y, como resultado, perder peso. En dicho artículo también hice resaltar el hecho de que un método muy práctico para mantener un nivel de insulina adecuado en el cuerpo, es la reducción en la ingestión exagerada de hidratos de carbono, como los panes, harinas, azúcares, cereales y otros alimentos que forman parte de este grupo macronutricional.

Sin embargo, existe otro método muy práctico para lograr un efecto similar en el nivel de insulina en la sangre, y es lo que se conoce como “Ayuno Intermitente”. Con este método, muchas personas han logrado reducir su nivel de grasa corporal sin la necesidad de pasar horas sobre una máquina elíptica o una bicicleta estacionaria, o haciendo los infames aeróbicos por cantidades de tiempo interminables. ¿A alguien le viene Zumba a la mente?

¿Qué es el ayuno intermitente? ¿qué beneficios produce? ¿es factible?

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¿Y el pan engorda? No, el que engorda eres tú

No recuerdo cuantas veces, después de una buena carcajada debido a lo descarado de la respuesta, siempre procedía a agregar que el problema no estaba en el pan mismo, sino en lo que se le untaba al pobre. Cosas como mantequilla, margarina, jaleas, Nutella, mantequilla de cacahuete, embutidos, jamón, quesos y tantas cosas más que en distintas partes del mundo se le untan a las rebanadas de pan, era lo que, en mi opinión, causaba en gran medida la obesidad y el incremento de peso que se observa en las personas por todos lados en casi todo el mundo. De hecho, en Alemania a la cena se le llama “Abendbrot” que, literalmente significa “Pan de la tarde” y consta, generalmente, de un surtido muy variado de cosas que se pueden poner encima de una rebanada de pan como, por ejemplo, carne molida cruda llamada “Mett” o “Mettwurst”. Pero no solo es el pan, también están las fritangas, los churros, las empanadas, los pasteles, las tortas y tantas cosas tan deliciosas, que uno se pregunta si será posible llegar a los cuarenta o cincuenta sin haber engordado en gran medida y haberse ganado el titulo de obeso.

Viendo las fotografías de la mayoría de mis amigos y personas de, más o menos, mi misma edad en Facebook o Google+, no me queda más que preguntarme si, de alguna manera, estamos condenados como lo fue Atlas por Zeus, a llevar una carga pesada por el resto de nuestros días, con la diferencia que en nuestros casos la carga no es el globo, sino que son los kilos extra que afectan nuestra apariencia, salud y expectativa de vida de manera negativa o si, por otro lado, hay alguna manera de escapar de ese castigo sin tener que convertirnos en ascetas, ermitaños maratoneros que no podemos disfrutar de la vida por estar constantemente hambrientos pensando en lo que NO podemos o debemos comer y cansados porque tenemos que hacer ejercicio que al final no parece ayudarnos de ninguna manera.

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4 trucos para levantarse todos los días con energía

¿Es la alarma tu enemigo matutino?Son las 4:30 de la mañana, de repente, abres los ojos sin ningún esfuerzo, te sientes totalmente despierto y descansado, tal vez de levantas tranquilamente y vas al baño, luego regresas a tu cama, ves el reloj y notas que es ‘demasiado’ temprano y te dices, “ah, tengo todavía más de una hora para dormir” y te acuestas de nuevo; a las 6AM, la hora a la que debes levantarte para empezar tu día adecuadamente según tus propios cálculos, suena la alarma y tu cerebro entra en modo automático inconsciente y envía una orden a tu brazo para que presione el botón “snooze” y así puedas dormir otros 10 minutos, sin embargo, bien profundo en tu cerebro una vocecita te dice que si deseas llegar a tiempo a la escuela o al trabajo, este es el momento para levantarte, el problema es que tus párpados se sienten como si tuviesen anclas de trasatlántico atados a ellos y cualquier esfuerzo por abrirlos es en vano porque pesan una tonelada; por unos momentos luchas y tratas de abrirlos, lo cuál tal vez logres, pero aun abiertos, no ves nada, todo es borroso y rápidamente te das por vencido y cuando menos esperas la alarma suena de nuevo por cuarta vez, ahora sí logras abrir un ojo, que al estilo camaleón vira sobre sí mismo y se logra enfocar en la hora; ¡DIOS MIO HAN PASADO 40 MINUTOS, ahora sí llegaré tarde! La adrenalina se dispara y tu brincas de tu cama, corres al baño, no sin antes confundir la pared con la puerta y la poceta con el lavamanos, pero estás de pie, ¡Lo lograste! ¿Es esto más o menos un reflejo de tu realidad matutina diaria? ¿No te gustaría poder levantarte todos los días y sentirte como te sentías a las 4:30 AM? Bueno, sigue leyendo para descubrir 4 trucos que te pueden llevar en esa dirección.

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