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Dos alimentos con mala fama, que no la merecen

Desde hace aproximadamente unos 50 años y, particularmente en los últimos 30, se ha llevado a cabo una campaña con el propósito de desacreditar las grasas y favorecer los carbohidratos, basada principalmente, en lo que una serie de hombres de ciencia creían a título personal, e independientemente de lo que los experimentos científicos claramente mostraban. Algunos, como Ancel Keys, llegaron al extremo de “falsificar” resultados de sus estudios, para hacer que estos coincidieran con sus creencias e ideas preconcebidas, como lo hizo él en su presentación de los resultados del estudio de los “7 Países”.

Como resultado de esto, una serie de excelentes alimentos adquirieron mala fama porque, según esta campaña ponían a las personas en peligro de sufrir enfermedades del corazón, alta presión, arteriosclerosis y otras enfermedades típicas del mundo moderno.

Entre estos, quiero resaltar dos que, al examinarlos en detalle, resultan ser de los mejores alimentos que podemos ingerir para mantener una excelente salud.

 

El Huevo

Es uno de los alimentos más completos que podemos encontrar si lo examinamos desde el punto de vista estrictamente nutricional. Está lleno de vitaminas, minerales, proteínas y grasas que nuestro cuerpo necesita. De hecho, si te detienes un momento a pensar que solo es necesario mantenerlo a una temperatura específica por 21 días para producir un pollito vivito y coleando, estarás de acuerdo que contiene TODO lo necesario para producir y mantener una vida. ¡Y además de todo! Es un producto completamente natural (obviamente si no ha sido afectado por hormonas o drogas dadas a las gallinas para que sean más ponedoras o crezcan más rápido).

La mala fama que tiene, proviene de la cantidad de colesterol y grasas saturadas que contiene. Tanto así, que hasta el día de hoy, muchos médicos y nutricionistas recomiendan solo comer unos cuantos “a la semana” para evitar aumentar el nivel de colesterol y, según la hipótesis que ellos aceptan, aumentar a su vez el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas.

Por otro lado, la verdad es que hasta el día de hoy, la ciencia no ha podido probar que las grasas saturadas y el colesterol estén directamente relacionados con el desarrollo de las enfermedades cardíacas en las personas. Por el contrario, más y más, salen a la luz estudios que muestran que no hay una relación directa entre colesterol elevado y ataques cardíacos.

Por ejemplo, desde el año 2000 hasta el 2006 si hizo un estudio llamado “Get with the Guidelines” (Apégate a las directrices) que registró los niveles de lípidos (grasas) sanguíneos en el 59% de los casos de personas que fueron hospitalizadas con problemas coronarios. Esto resultó en que a 136 905 personas hospitalizadas se les controlaran el colesterol y los triglicéridos.

Lo interesante fueron los resultados. El nivel medio de colesterol en todas estas 136 905 personas con ataques cardíacos de algún tipo fue de 174.4 mg/dL. ¡Esto es muchísimo más bajo de lo que siempre se nos ha dicho, es decir, que si tenemos un colesterol de 200 mg/dL o menos, no estamos en el rango de riesgo con relación a problemas cardíacos!

Aun más interesante es que el promedio de colesterol en la población general, o sea, aquellos que no están siendo ingresados a hospitales con problemas del corazón es, según otro estudio, de 203 mg/dL. Si aplicamos la lógica de que el colesterol elevado causa problemas coronarios, estos son los que deberían estar siendo ingresados a los hospitales y no aquellos que, como promedio, tienen un nivel bajo de 174 mg/dL. Sin embargo, de alguna manera, la lógica no funciona en este caso; los que tienen colesterol elevado, andan tranquilos por la calle y aquellos con colesterol bajo, son ingresados a hospitales con problemas cardíacos. ¡Algo en lo que vale la pena meditar!

¿Por qué digo que el huevo es saludable?

  • Tiene 9 gramos de excelente proteína que contiene todos los aminoácidos necesarios que nuestro cuerpo no puede manufacturar.
  • Tiene 6 gramos de grasa que sirve de transporte a importantes vitaminas solubles en grasa como la vitamina D, A y E. Respecto a la vitamina D, es uno de los pocos alimentos que la contienen de manera natural (en la yema).
  • También contiene varias vitaminas del complejo B.
  • Debido a su contenido de Luteína, Carotenoides y Zeaxantina han habido varios estudios que muestran que el consumo diario de por lo menos un huevo, puede ayudar a evitar cataratas y mejorar la visión.

En fin, el incluir el huevo en nuestra nutrición regular trae excelentes beneficios que nos pueden ayudar a mejorar distintos aspectos de nuestra salud.

Carnes Rojas

Este puede ser anatema para muchos, debido a la mala fama que las carnes rojas tienen por razones similares a la del huevo, a saber, contenido de colesterol, grasas saturadas y su relación con el cáncer, entre otras cosas.

Sin embargo, como ya mencioné en la sección del huevo, el colesterol elevado no es indicador de futuros ataques cardíacos.

El otro argumento que se esgrime como prueba de lo negativo de ingerir carnes rojas es que contienen grasas saturadas. Sin embargo, como en el caso del colesterol, son más y más los estudios que muestran que no hay un vínculo directo entre la ingestión de grasas saturadas y problemas cardíacos.

Entre estos está el estudio de “las enfermeras” que siguió a 49 000 de ellas por ocho años y cuyos resultados, publicados en el “Journal of the American Medical Association”, mostraron que no hay mayor beneficio de llevar una dieta baja en grasas y que el temor, no, mejor dicho, el pavor a la grasa es infundado.

De paso, este mismo estudio mostró que el vínculo entre las carnes rojas y el cáncer tampoco es tan firmemente establecido como lo hacen resaltar los medios, porque también le echo una ojeada a los indicadores de cáncer de mama y colorrectal.

De manera que no hay razón para tenerle pánico a las carnes rojas. Especialmente si nos aseguramos que provengan de ganado que ha sido criado pastando en la sabana y no encerrado en espacios reducidos y sufriendo de trato inhumano. El problema en estos casos no es la carne roja en sí misma, sino la cantidad de antibióticos, la dieta basada en granos y la falta de ejercicio que convierte a estas carnes en fuentes de enfermedades. De paso, lo mismo vale para el pescado y las aves que son mantenidas en circunstancias similares. ¡Tristemente!

Además, en este artículo, cuando hablo de carnes rojas, me refiero a cortes que vienen directamente del animal y que no han sido procesados de ninguna manera, como cuando uno va al carnicero y le pide un corte específico. Si pensamos en carnes procesadas, estamos hablando de un tema completamente diferente. En el proceso de procesar la carne (valga la redundancia), pueden ser agregadas tantas sustancias diferentes, que se requeriría otro artículo para examinar ese aspecto.

Es claro entonces que el beneficio está en alimentarse en el mayor grado posible con alimentos que estén lo más cercano a su estado original y que hayan sido procesados lo menos posible. El problema de la dieta moderna no son los alimentos que han existido por millones de años, sino más bien los nuevos, creados con la ciencia moderna que, bien pudiéramos decir, todavía se encuentra en pañales.

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