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¿Metiste la pata? ¡Dios te bendiga!

La mayoría de nosotros tenemos una imagen negativa de meter la pata que es, básicamente, una expresión coloquial que significa cometer un error. Obviamente, el cometer errores, especialmente en público no es algo placentero, sino más bien causa de sonrojos, bochornos, turbaciones y vergüenzas. Sentimientos que ninguno de nosotros, a menos que tengamos tendencias un tanto masoquistas, escogería experimentar voluntariamente. ¿Cómo puede ser posible entonces que el haber metido la pata traiga bendiciones de Dios? o, en otras palabras ¿cómo es posible que cometer una pifia tenga un lado positivo?

En primer lugar no es ni necesario mencionar que absolutamente “nadie” es perfecto y que “todos” metemos la pata, algunas veces hasta el cuello, por decirlo así, pero de todos modos lo menciono, por si acaso. Esta debería ser razón suficiente para no ponernos a morir cuando nos equivocamos. A todos nos ha pasado. Solo es cuestión de ver esos fallos desde un punto de vista diferente y más positivo y podemos convertir esos errores en piedras de fundamento para llegar a un nivel más elevado en cualquier ámbito en la vida.

Para ayudarte a desarrollar esa perspectiva más positiva con respecto a meter la pata, ¿por qué no examinamos brevemente algunos ejemplos de personajes que son, o fueron, considerados exitosos a pesar de tener muchos fracasos?

  • Jugadores de béisbol
    Si examinas la entrada en Wikipedia sobre porcentaje de bateo, notarás que para haber tenido una buena temporada de bateo, un jugador tiene que llegar a promedio de .300, que básicamente significa que, de cada 10 veces que intenta batear una bola, falla 7 veces. ¡Imagínate! Solamente 3 veces le logra dar a la pelota de cada diez. Menos de un tercio de sus intentos logran su objetivo y, sin embargo, es considerado una estrella del béisbol.
  • Jugadores de baloncesto
    En el caso de los jugadores de baloncesto, con balones mucho más grandes, todavía el porcentaje de fallas de las super estrellas del deporte es de 4 fallas por cada 10 intentos. A veces, algunas de estas pifias ocurren en los momentos más inadecuados y en las situaciones más públicas. A pesar de todo, estas personas son consideradas super estrellas.
  • Thomas Alva Edison
    La mayoría de nosotros sabemos que Edison fue un inventor prolífico que, entre otras cosas, inventó la bombilla eléctrica y el fonógrafo. Es cierto que él no fue el único trabajando en una bombilla eléctrica durante su época, pero él fue el que, al final, tuvo el mayor éxito. Cuando se le menciona como inventor, generalmente no nos detenemos a pensar en la cantidad de esfuerzos fallidos por los que tuvo que pasar para, al final salir victorioso en sus metas. Por ejemplo, la primer patente que Edison recibió, fue por un producto que podríamos llamar una grabadora eléctrica de votos que fue un fracaso comercial completo. Algunos se hubiesen dado por vencidos por este fracaso, pero no Edison, el continuó luchando e inventando cosas. Por ejemplo, trabajó por un año y medio para inventar y mejorar la bombilla eléctrica, hasta convertirla en algo práctico para el uso doméstico y no paró hasta lograrlo.
    De hecho, su manera de pensar respecto a cometer errores se refleja en algunas de sus citas filosóficas:
    – Si algo no funciona como lo has planeado, no significa que sea completamente inútil.
    – Nuestra debilidad más grande es el darnos por vencidos. La forma más segura de tener éxito estriba en tratar una vez más.
    – No he fracasado, solo he encontrado 1000 maneras de cómo no funciona.
    Su tenacidad, a pesar de inconvenientes y fallas lo convirtieron en una de las personas que cambió el mundo en el que vivimos hoy con su gran cantidad de comodidades.
  • Tú mismo como persona
    Cada uno de nosotros ha tenido triunfos a pesar de nuestros fracasos porque, en aquel momento, no nos pusimos a morir por haber fallado. ¿A qué me refiero? Bien, la inmensa mayoría de nosotros puede caminar y hablar. Dos habilidades que, para desarrollarlas completamente, requiere que fallemos a menudo. ¿Has visto a un niño aprender a caminar? Se para, da un paso o dos, se cae, se levanta de nuevo y trata otra vez. Si se golpea al caer, llora un poco, pero no dice en su mente, “nunca aprenderé a caminar, así que aquí me quedo sentado y no pruebo nunca más”. No, después de unos minutos está probando de nuevo. ¿Resultado? Aprende a caminar y a correr. Tú lo hiciste, yo lo hice y casi todas las personas, a excepción de aquellas con problemas fisiológicos que les impiden andar, lo han logrado. Exactamente lo mismo ocurre con el hablar. Empezamos balbuceando y nuestros padres nos corrigieron, y seguimos probando y practicando hasta que lo aprendimos.

Estos son solo algunos ejemplos de personas, incluyéndote a ti, que han tenido fracasos en su vida y que viéndolos diferentes les ha ayudado a seguir adelante con más ímpetu. No quiere decir esto que estos sean los únicos casos de cómo esto es así. La verdad es que hay cientos de ellos, donde personas se han enfrentado a adversidades y han salido de ellas con una actitud más positiva o con lecciones que les ayudan a enfrentarse a la vida de mejor forma. Algunas de ellas, a veces se encuentran muy cerca de nosotros, de hecho, como mencioné arriba, podemos ser nosotros mismos en otros momentos en nuestras vidas. Solo tenemos que detenernos, traerlos a la memoria y aprender las lecciones que nos presentan.

¿Te ha ocurrido a ti? Déjame saber qué piensas en los comentarios.

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