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La comodidad es mala consejera

Que delicioso se siente llegar del trabajo, tirar las cosas, quitarse los zapatos, ponerse unas sandalias cómodas, tirarse en el sofá, agarrar el control de la tele y empezar a navegar por el mar de canales disponibles sin ninguna prisa. Que nadie te reclame o se queje de nada sino más bien que se te acerque y te traiga algo delicioso para picar acompañado de una deliciosa y refrescante bebida. ¿No te parece?

Ahora imagínate un mundo donde para la más pequeña compra tienes que recorrer grandes distancias a pie, o tienes que salir a recoger leña y buscar agua para poder preparar la comida? O si pensamos en el entretenimiento ¿no nos sentimos contentos que poder controlar todos nuestros aparatos electrónicos con un simple control remoto, sin tener que movernos del sofá?

La verdad es que si pudiéramos viajar al pasado unos 200 años nada más o visitar ciertas partes del planeta aun hoy día, y le relatáramos a alguien de aquella época o de esa región remota cómo es el mundo de donde venimos, lo más probable es que pensaran que procedíamos de otro planeta fuera de la galaxia; tanto es lo que hemos avanzado en términos tecnológicos en los últimos doscientos años.

De hecho, si ya te ha pegado el sol por un buen tiempo, tú mismo puedes hacer un recuento increíble de los cambios de los que has sido testigo durante tu propia vida. La mayoría de estos cambios son para hacernos la vida más cómoda. Pero si la tecnología nos facilita la vida tanto ¿por qué digo que la comodidad es mala consejera?

Comodidad y Tecnología

En primer lugar, dejame aclarar que no creo que la tecnología de por sí sea negativa. De hecho, yo mismo soy un fanático de la tecnología, en ciertas áreas hasta medio fanboy. En cuanto a ordenadores, smartphones, tabletas y la electrónica en términos generales trato de manternerme, en lo posible, al día. Es por eso que el título de esta entrada no es: “La tecnología es mala consejera”, sino más bien “la comodidad es mala consejera”. El punto es que el problema radica en el lado humano y no en la tecnología misma.

Por eso, para ir directo al grano y responder la pregunta de por qué la considero mala consejera, dejame aseverar que es porque pienso que la mayoría de los resultados a largo plazo de una vida cómoda son, en un porcentaje bastante elevado, negativos.

Examinemos solo algunos aspectos. ¿Qué logra la tecnología en nuestras vidas? Pues, entre otras cosas…

  • nos evita tener que movernos demasiado y, al mismo tiempo, nos hace más rápidos
  • nos evita tener que pensar mucho, pero nos suministra más información
  • nos provee entretenimiento casi constante, las 24 horas del día
  • reduce increíblemente el tiempo de espera para obtener resultados
  • acorta distancias
  • acelera la comunicación
  • y muchas, muchas cosas más

Aunque todos los puntos arriba están presentados como positivos, si los examinas en más detalle notarás su lado negativo. Especialmente si pensamos desde el punto de vista humano.

Por ejemplo, la tecnología aumenta nuestra comodidad al no tener que físicamente movernos tanto, nos permite desplazarnos rápidamente de un lugar a otro, pero con toda esta movedera o la falta de ella, terminamos convirtiéndonos en seres que hacen muy poco ejercicio en comparación con nuestros ancestros. ¿Resultados? Una epidemia de sobrepeso y obesidad con todas las consecuencias que estos traen para la salud.

¿Qué hay de cómo nos evita tener que pensar mucho y nos proporciona un tsunami de información y una avalancha de entretenimiento las 24 horas del día para que no nos aburramos nunca? Tengo que admitirlo, por lo menos en mi caso es un placer sentarme frente al computador y navegar por Internet para encontrar la información deseada o simplemente darle una sobredosis de ejercicio a mi pulgar mientras navego por la serie de canales ofrecidos por mi proveedor del servicio de cable.

Pero ¿no es cierto que si alguien nos pregunta algo relativamente difícil nuestra respuesta, en vez de esforzar nuestra mente un poco es, “lo voy a googlear”? ¿qué hay si alguien nos pide el número de teléfono de un amigo? Allá vamos a consultar nuestra lista de contactos en el teléfono; y qué no decir de si es un problema matemático, ¿dónde está la calculadora? es nuestro primer pensamiento.

El punto que quiero hacer resaltar es, que la tecnología apela la mayoría de las veces a nuestro lado holgazán y nos hace ver la comodidad como el estado preferible. Y si dejamos que la comodidad, no la tecnología, nos controle, el resultado son personas completamente sedentarias tanto física, como mentalmente; totalmente impacientes, con pocas habilidades sociales en el mundo real y con una increíble falta de aprecio por cosas que de verdad valen la pena en la vida.

¿Qué opción tenemos?

No, no voy a decir “olvidémonos de la tecnología” y vivamos una vida completamente asceta como ermitaños en la cima de un cerro. No, eso sería una actitud retrógrada. Más bien, debemos en primer lugar tener presente que si constantemente deseamos vivir en total confórt, estaríamos, a largo plazo, traicionando nuestro lado humano. Por eso es necesario balancear la comodidad y el confórt con proyectos, por llamarlos de alguna manera, que nos empujen fuera de la zona donde nos sentimos confortables.

En mi caso es una lucha constante el evitar el sedentarismo mental y físico, tratando de encontrar maneras de utilizar el tiempo productivamente, aun cuando esto requiera cierta medida de incomodidad porque, es mi humilde opinión que las cosas que realmente valen la pena en la vida, requieren esfuerzo y tiempo, lo que a su vez, implica incomodidad y cambio.

¿Qué hay de ti? ¿Te parece que la comodidad puede tener connotaciones negativas si le permitimos regir nuestras vidas?

About the Author mrbock

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