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Ay Dios mio, ¡dame paciencia!

Niño con MP3La expresión del título se escuchaba muy, pero muy a menudo, brotar de los labios de mi madre durante mi niñez. Y como muchos la llaman, a la paciencia obviamente, es una virtud. Esto es así porque bajo circunstancias estresantes, no es lo más natural el actuar pacientemente y ver los asuntos con la claridad necesaria.

Sin embargo, el propósito de esta entrada no es tanto hacer hincapié en los beneficios de tener paciencia, sino más bien en otro aspecto de la paciencia que poco a poco va encallando en la sociedad moderna.

Me refiero a la falta de paciencia generada por la abundancia de dispositivos electrónicos disponibles a la juventud de hoy.

Observa a una persona relativamente jóven y ve cómo interactúa con su reproductor MP3. Notarás que cambia de canción muy a menudo, obviamente no está escuchando las canciones completas, sino que a media canción se aburre y cambia a la siguiente. En contraste, si eres un poco mayor, trata de recordar como era antes y si no lo eres, pues aquí va como era: Si tenías un tocadiscos, para escuchar una canción solo tenías la opción de, si era un LP, unas 5 o 6 canciones por lado y si la canción que querías escuchar estaba del otro lado del LP, tenías que levantarte, ir hacia el tocadisco, pararlo, darle vuelta al disco y colocar la aguja en el lugar apropiado. Claro, si la canción estaba en otro disco, todavía más trabajo y, si estabas escuchando sencillos (singles) eran solamente dos canciones por disco, una por lado.

O ¿qué hay de los cassettes? Una historia similar, a presionar el botón de adelantar o retroceder, y esperar y probar, y esperar y probar de nuevo, hasta encontrar la canción buscada. O los televisores sin control remoto, te tenías que parar y caminar hasta el televisor para cambiar un canal. Y así podría mencionar muchos más ejemplos. El resultado era, que desarrollabas paciencia, escuchabas más música “completa” o veías programas de TV completos. Descubrías, de una forma sencilla, que no todo es superfácil en la vida, que, a veces, para obtener lo que queremos, es necesario investir cierta medida de esfuerzo. En mi opinión, el crecer en este ambiente te llevaba a manifestar un poco más de paciencia, porque las cosas no eran tan inmediatas como lo son ahora.

Por otra parte ¿qué ocurre hoy? Bueno, ya mencioné el ejemplo de la música, pero ¿qué hay de la televisión con sus cientos de canales si tienes cable? ¿No es cierto que la mayoría somos duchos en pasar cambiando canales? Somos increíblemente impacientes.

Los muchachos y las muchachas están tan acostumbrados a no detenerse a pensar que, a veces, tal vez hasta sin proponérselo, manifiestan una actitud altamente egoísta. Esto es así, porque es tan fácil cambiar su ambiente en unos cuantos segundos, sin investir esfuerzo alguno. Con tan solo presionar unos botones, tienen otra película, un video de Youtube, otra canción y así por el estilo.

¿Dónde está el problema entonces? Bueno, el problema, como dice Arjona, no es que la variedad, la facilidad y la abundancia de información y medios sea mala, el problema es que cuando solamente se está expuesto a este ambiente, no se pueden desarrollar ciertas características deseables que, a la larga, pueden ayudar a sentirse más cómodo con uno mismo, pasar menos tiempo aburrido y a tener una mejor relación con los otros seres humanos que habitan este planeta, a quienes no podemos cambiar con tan solo presionar un botón.

Mi intención al escribir esto es hacerte ponderar y sopesar esta situación. ¿Por qué no me dejas saber qué piensas al respecto en los comentarios?

 

 

 

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