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4 trucos para levantarse todos los días con energía

¿Es la alarma tu enemigo matutino?Son las 4:30 de la mañana, de repente, abres los ojos sin ningún esfuerzo, te sientes totalmente despierto y descansado, tal vez de levantas tranquilamente y vas al baño, luego regresas a tu cama, ves el reloj y notas que es ‘demasiado’ temprano y te dices, “ah, tengo todavía más de una hora para dormir” y te acuestas de nuevo; a las 6AM, la hora a la que debes levantarte para empezar tu día adecuadamente según tus propios cálculos, suena la alarma y tu cerebro entra en modo automático inconsciente y envía una orden a tu brazo para que presione el botón “snooze” y así puedas dormir otros 10 minutos, sin embargo, bien profundo en tu cerebro una vocecita te dice que si deseas llegar a tiempo a la escuela o al trabajo, este es el momento para levantarte, el problema es que tus párpados se sienten como si tuviesen anclas de trasatlántico atados a ellos y cualquier esfuerzo por abrirlos es en vano porque pesan una tonelada; por unos momentos luchas y tratas de abrirlos, lo cuál tal vez logres, pero aun abiertos, no ves nada, todo es borroso y rápidamente te das por vencido y cuando menos esperas la alarma suena de nuevo por cuarta vez, ahora sí logras abrir un ojo, que al estilo camaleón vira sobre sí mismo y se logra enfocar en la hora; ¡DIOS MIO HAN PASADO 40 MINUTOS, ahora sí llegaré tarde! La adrenalina se dispara y tu brincas de tu cama, corres al baño, no sin antes confundir la pared con la puerta y la poceta con el lavamanos, pero estás de pie, ¡Lo lograste! ¿Es esto más o menos un reflejo de tu realidad matutina diaria? ¿No te gustaría poder levantarte todos los días y sentirte como te sentías a las 4:30 AM? Bueno, sigue leyendo para descubrir 4 trucos que te pueden llevar en esa dirección.

 

Ante todo déjame aclarar que estos tips los utilizo yo mismo para despertarme todos los días uno o dos minutos ANTES de que suene mi alarma y estar completamente espabilado. Por lo general, en menos de un minuto después de que la alarma suena, me encuentro ya en el baño iniciando mi rutina matutina. Esto, claro, con la excepción de los fines de semana, cuando a veces tomo la decisión consciente de permanecer en cama por más tiempo.

1. Entiende tus ciclos de sueño

Durante el tiempo que estamos dormidos, cada uno de nosotros pasa por una serie de 4 ciclos o fases del sueño. Sin entrar en muchos detalles técnicos sobre cómo funcionan y qué pasa en cada una de ellos, déjame decirte que algunas de ellos son profundos y otros son de sueño más ligero. A medida que pasa el tiempo mientras dormimos, estas fases se alternan entre sí para llenar la necesidad innata de proporcionarnos descanso y recuperarnos tanto física, como mentalmente; de hecho, los sueños son un factor clave para ese descanso mental.

El punto que deseo destacar es que, para levantarse con energías y con una mente despierta, es necesario hacerlo justo cuando llegamos al final de un ciclo del sueño, por decirlo así. En el ejemplo de arriba, esto ocurrió a eso de las 4:30 de la mañana. La persona se levantó y luego regresó a dormir, iniciando así un nuevo ciclo que, probablemente, la alarma interrumpió durante el sueño profundo cuando es prácticamente imposible despertarse, y si por alguna razón se logra, estamos totalmente confundidos y desorientados. No era el momento de levantarse, pero nos vimos obligados.

Ahora bien, ¿cómo utilizar esta información para nuestro beneficio? En primer lugar, tenemos que reconocer que siempre que nos despertamos con una alarma, de alguna manera estamos interrumpiendo el sueño natural. La clave es lograr que esa interrupción ocurra en el momento más apropiado o, por decirlo de otra forma, cuando de todos modos nos despertaríamos, aun sin alarma. Lo que queremos lograr es que la alarma sea nuestro respaldo en caso de emergencia.

¿Cómo lograrlo? Obviamente es un poco difícil cambiar la hora a la que uno tiene que levantarse todos los días, la rutina del trabajo o la escuela nos obliga, de manera que solo podemos cambiar la hora a la que nos acostamos. Lleva un registro de la hora a la que te acuestas y cómo te sientes en el momento que abres los ojos. Una vez que identifiques un tiempo adecuado que te permita levantarte descansado, pruébalo por unos cuantos días para ver si realmente te sientes bien al despertarte. Algo que he notado en mi caso es que no tienen que ser las proverbiales 8 horas de sueño. En mi caso, me siento perfectamente con aproximadamente unas 6 horas de sueño. Eso sí, cuando el tiempo llega, me voy a la cama, no importa qué esté pasando a mi alrededor, y esto me lleva al segundo truco…

2. Establece una rutina nocturna

En el mundo de hoy somos muy diferentes a la gallinas, que buscan su refugio tan pronto como oscurece. Nosotros tenemos TANTAS distracciones una vez que anochece, que muchas personas consideran el dormir como una ‘pérdida de tiempo’. Sin embargo, estas son las personas que por la mañana en el tren o en el autobús van cabeceando y dejando salir la baba por la comisura de sus labios porque no se pueden mantener despiertos durante el viaje al trabajo, o los que no están realmente en este mundo hasta después de su dosis matutina de cafeína. Se quejan de estar constantemente cansados y así por el estilo. ¿Qué quiero destacar con todo esto? Que el dormir es una NECESIDAD y TENEMOS que satisfacerla para funcionar correctamente.

De manera que toma la decisión de irte a la cama a la hora que descubriste al llevar un registro de cómo te sentías por las mañanas. Dale al sueño la importancia que se merece y empieza a hacer cosas que te relajen a medida que se acerca TU HORA de dormir como, por ejemplo, tomar un baño caliente o algo por el estilo. Lo que para ti funcione mejor.

3. Elimina distracciones en tu dormitorio

Los dormitorios del siglo XXI están llenos de distracciones, la mayoría de tipo electrónico, como la computadora, el televisor conectado al cable con programación las 24 horas, el smartphone con tarifa plana y conexión constante a Facebook, Twitter, Google+ y un sinfín de robatiempos.

El problema de todas estas distracciones, es que en realidad no valen la pena. ¿Crees que la película que estás viendo a las 2 de la mañana no la van a repetir en algún otro momento más conveniente? ¿Qué tal si ya la has visto antes, valdrá la pena la desvelada? o ¿qué del último comentario en Facebook o Google+, lo tienes que ver y contestar a las 1 de la mañana? La verdad es que veo muy pocas razones para excusar estos comportamientos. Especialmente si a la mañana siguiente somos un cero a la izquierda. De hecho, solo creo en una distracción que vale la pena y se necesitan dos personas para ella.

Las otras distracciones pueden ser fácilmente eliminadas, solo tienes que tomar acción consciente y apagar la computadora o el televisor, o poner el teléfono en modo silencioso.

Hablando de tomar acción, pasemos al cuarto tip que, en apariencias, parece ser el más difícil de aplicar…

4. Levántate al abrir tus ojos

No te estires y des vueltas o pienses en cuán cómoda se siente la cama. Ni se te ocurra pensar en “diez minutos más” porque esa es la trampa que te tiende tu cerebro para que te des vuelta y duermas otra media hora y caigas en la vieja rutina.

¿Crees que es imposible levantarse al abrir los ojos? No, no lo es. Es solo una cuestión de rutina y costumbre que empieza con una decisión consciente. Una vez que lo hayas hecho por un tiempo, es en realidad fácil, siempre y cuando tu alarma suene cuando estés en un ciclo liviano de sueño y esto lo logras una vez que entiendes tus propios ciclos o fases de sueño.

De manera que poder levantarte todos los días a la hora apropiada para ti y con las energías necesarias para empezar un día productivo, no es nada el otro mundo ni imposible, si aplicamos un poco de sentido común y entendemos como funcionamos, podemos convertirlo en la regla y no la excepción en nuestro caso.

 

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